Abrir nuestro corazón a otra persona es algo delicado, pues muchas veces las cosas no van como querríamos y podemos salir lastimados. A pesar de ser situaciones que pueden pasarle a todo el mundo y requieren de tiempo para sanar, vernos afectados por una estafa sentimental es una cosa muy diferente, un tipo de engaño que lamentablemente se ha puesto muy de moda en los últimos años.
Las estafas sentimentales, como se las denomina, ocupan un espacio cada vez más importante entre las consultas que recibimos como detectives privados profesionales. De hecho, lo que podría parecer un desamor casual y azaroso, poco tiene de ello, pues se trata de un meticuloso proceso en el que hay una víctima que ha sido cuidadosamente seleccionada (por lo general, en las apps de citas), y a la que se le sustrae dinero y/o información mientras se mantiene una relación falsa para luego hacer un uso indebido de dicha información, amenazando o convirtiendo su vida en una pesadilla.
¿Por qué las estafas sentimentales son tan comunes?
La respuesta a esta pregunta es bastante simple y está basada en que normalmente las víctimas de estas estafas son personas con cierta vulnerabilidad, que efectivamente están solas o así se sienten, y que confían a ciegas en cualquiera que les demuestre un poco de cariño. Lamentablemente, son muchas las personas que se encuentran en esta situación y, como veníamos diciendo, en los últimos años el número de quienes intentan estafarlos ha aumentado exponencialmente.
Para colmo de males, las aplicaciones de citas y similares piden que se agregue información personal, y son estos datos los que desde un principio aprovechan los delincuentes para encontrar al candidato o la candidata ideal, introducirlo en su vida, y concretar el engaño.
De hecho, esto constituye un delito a tal punto que la estafa amorosa está recogida en el artículo 248 del Código Penal español, advirtiéndose que se realiza un engaño que involucra un delito de apropiación indebida de cantidades económicas variables.
A partir de ello surgen otras vulneraciones de las leyes, como por ejemplo la sextorsión o chantaje sexual, por mencionar solamente uno de los diversos delitos que guardan una relación directa o indirecta con los de intimidad o coacción de las víctimas en este tipo de hechos.
¿Cómo saber si estoy siendo estafado?
No hay un único ni inequívoco indicio de la existencia de una estafa sentimental, pero tienes que estar atento/a a algunas señales. Por ejemplo, que esa persona que acabas de conocer pretenda que le prestes dinero o servirse de tu situación financiera más holgada.
Casi siempre, estos individuos que perpetran las estafas se muestran como seres completamente amables, dispuestos a ofrecer tiempo, pero con graves problemas económicos que deben ser solucionados en el corto plazo, que les preocupan y no les permiten disfrutar. Presentan circunstancias difíciles, incluso injustas, en las que alguien les reclama dinero y no tienen cómo afrontar sus deudas.
En algún punto, terminan forzando a su víctima a que les brinde alguna suma, parcial o total de esa supuesta deuda, con la falsa promesa de devolverla en el futuro, algo que nunca pasará, pues tras el préstamo del monto en cuestión lo más seguro es que desaparezca de inmediato.
Por todo ello, si tienes alguna duda, no dejes de contactar con nuestros profesionales de Géminis Detectives: nuestra experiencia está a tu servicio.





