Investigaciones relacionadas con el acoso escolar

Gracias a la mayor consciencia que existe hoy sobre las situaciones de acoso que se producen en los centros escolares y su entorno, cada vez son más los padres que están recurriendo a la figura de un detective privado para detectar estos casos.

En efecto, no son pocos los progenitores que se encuentran con que sus hijos muestran algunos de los “síntomas” habituales del acoso escolar. Bien por la edad o bien por el temor que probablemente sienten, los menores no suelen hablar de dichas situaciones, por lo que,  ante los signos conocidos de acoso, no queda más remedio que resignarnos o ponerse en manos de un agencia de detectives privados que pueda aclarar las sospechas. 

 

¿Por qué contactar a un detective privado frente al acoso en el ámbito estudiantil?

Esta es la primera pregunta que se hacen la mayoría de los padres cuando se enteran que los investigadores brindan este tipo de soluciones. 

Básicamente, la respuesta está en que no solamente es difícil detectar el acoso escolar, lo más complicado es probarlo. En ocasiones, es prácticamente imposible ofrecer pruebas de ello al centro educativo para que activen los protocolos pertinentes, mostrarles pruebas a los padres del acosador o, en muchas ocasiones, conocer exactamente a qué se está enfrentado el menor acosado.

Y ¿por qué los padres no deberían actuar como investigadores? La respuesta es simple: además de la experiencia con la que contamos los detectives privados, la ley nos ampara a la hora de investigar los casos de acoso escolar, pues somos los únicos profesionales, aparte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, acreditados para realizar una investigación de este tipo.

Por otro lado, si los padres de los acosados decidieran investigar por su cuenta, podrían ocasionarse graves problemas, sobre todo teniendo en cuenta que tanto la víctima como el acosador podrían ser menores de edad.

 

Atención a los diversos tipos de acosos que existen

Un error frecuente es pensar que únicamente existe una tipología de bullying, cuando, en realidad, el acosador puede “atacar” de  muchas formas diferentes; desde acosos físicos hasta verbales, pasando por sociales, psicológicos o, el cada vez más frecuente, cyberbullying. Y es que, hoy en día, el acoso suele producirse en los entornos digitales, y allí pueden estar las señales que confirmen nuestras sospechas.

Recomendable es, por tanto, prestar atención al contacto que mantienen los niños con desconocidos en las redes sociales, pero también con aquellos que creemos que son sus amigos y que, en realidad, pueden estar acosándoles.

 

¿Qué hacer ante el mínimo síntoma de acoso en la escuela?

Si tu hijo o el menor a tu cuidado muestra ciertos cambios repentinos en su comportamiento, un retraimiento injustificado, actitudes extrañas, malas contestaciones y hasta violencia doméstica o el abandono de sus rutinas, son indicativos para que consideres acudir a un detective privado y que inicie un seguimiento del caso.

Recuerda que investigar el acoso entre menores es absoluta y totalmente legal, siempre que la labor la lleve a cabo alguien preparado para ello, con las correspondientes acreditaciones oficiales para que todas las pruebas que se obtengan tengan validez jurídica.